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11/03/11

Pobre gente rica

 

Por Juan Carlos Barrero Mancha

Secretario Federal de MCA-UGT

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Las noticias publicadas sobre los salarios y gratificaciones extraordinarias de los ejecutivos de las grandes empresas españolas que cotizan en el IBEX producen indignación y espanto. Entre ellas hay cuatro compañías constructoras con beneficios récord. Pero es peor, si cabe, en otros países, que en algunos casos, como el de los bancos quebrados e intervenidos, han premiado a sus eficaces gestores con unos bonus millonarios.

Esta pobre gente rica, que pueden ser incluso directivos de empresas con pérdidas como en esos casos de bancos en apuros, también tiene que sortear la crisis sin perder su nivel de vida ni la capacidad adquisitiva de sus ingresos, aunque le ronden el millón de euros y se hayan tenido que conformar con un modesto incremento salarial del 23,2%.

 


Son los mismos que inspiran informes para meter en vereda la negociación colectiva, esa peligrosa actividad que tenemos los sindicatos para defender los derechos de los trabajadores con la sospechosa intención de que los salarios de los que no son directivos de sueldos millonarios, tengan al menos una revisión equivalente al incremento de los precios que indica el IPC. Vamos, una barbaridad que puede poner en peligro la estabilidad de la economía española, y lo que sería peor, los dineros que se embolsan estos directivos que se adornan con trajes mejores incluso que los del presidente valenciano, Francisco Camps, y pisan poderosos por las mejores moquetas de los grandes restaurantes sin necesidad de escatimar con el menú del día.

Cuando hay miles de trabajadores de la construcción que están viviendo una situación precaria por diversas circunstancias, que en algunos casos podemos calificarla de desesperada, como venimos denunciando desde MCA-UGT, resulta ofensivo que esta pobre gente rica no tenga el más mínimo rubor de hacerse estos ajustes salariales y hacerlos públicos mientras a los trabajadores les niegan el pan y la sal. Ese es el caso de ACS-Dragados o Ferrovial que, con beneficios récord se han atrevido a congelar el salario de sus trabajadores sin escatimar, por el contrario, las bonificaciones de sus directivos.

Si lo que quieren es imponer que los salarios se vinculen a la productividad, la competitividad o la rentabilidad, como proponen la canciller alemana, Ángela Merkel, y el sospechoso informe de la Fundación de Estudios para la Economía Aplicada (Fedea), deberían empezar por mirarse a ellos mismos y aplicarse el cuento de manera que si sus empresas no son rentables que tampoco sean millonarios sus salarios. Pero no parece que vaya a ser así porque la cuerda, cuando se tensa, siempre se rompe por el lado más frágil. Sin embargo no podemos consentirlo ni vamos a permitirlo.

Las iniciativas de estos economistas siempre van encaminadas a liquidar el Estado de Bienestar y tienen consecuencias indeseables. El famoso “Grupo de los 100”, compuesto por estos geniales expertos, defendió y llegó a imponer el abaratamiento del despido en la reforma laboral y el tiempo ha acreditado que no ha servido para crear el empleo.

Estas posturas retrógadas y cavernarias contrastan con otras como la del Consorcio Aeronáutico Europeo (EADS) que acaba de alcanzar un acuerdo con la representación de los trabajadores sobre la participación de los empleados en el reparto de los beneficios. Es un ejemplo de responsabilidad y conciencia social frente a quienes pretenden resolver todos sus problemas privando de derechos a los trabajadores, recortando salarios y cuestionando la función y el papel de los sindicatos.

En MCA-UGT defendemos sin fisuras que es necesario validar el modelo de determinación salarial fijado por los interlocutores sociales en los Acuerdos Interconfederales de Negociación Colectiva (que contempla la inflación, la productividad y la inclusión de cláusulas de revisión). UGT considera que los que pretenden una devaluación salarial camuflada en el llamado “Pacto de Competitividad”, lo que quieren es debilitar la posición de los trabajadores, lo que provocaría un retroceso en la calidad de vida, más desigualdad social y precariedad laboral. Pero si los que lo defienden (como los famosos “100”) lo consideran tan positivo ¿por qué no se lo aplican ellos mismos?.

Pobre gente rica que no se atreve aplicarse la medicina que predican  para los demás.

 

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Comentarios

Hola Compñaero,soy el secretario de cohesión soclal de ugt Canarias, me ha gustado mucho tu entrada en el Blog "pbore gente rica". la pondremos en la Web De ugt Canarias.

un saludos muy afectuoso.

Anotado por: José Ramírez | 14/03/11

Muy acertada la referencia a EADS, faltan ejemplos "en positivo" para demostrar que de esta crisis, no saldremos con unos recortes de los derechos de los trabajadores que son vergonzosos y que no acaban de ver resultados ¿cómo pretenden aumentar el consumo, recortando de este modo lo ingresos y el acceso al empleo de la clase trabajadora? NO lo acabo de entender. Bravo por los sindicatos presentes en EADS.

Anotado por: Álvaro Gámiz | 14/03/11

Muy oportuna tu opinión. Ante la nueva ofensiva de empresarios y demás aliados ideológicos, los trabajadores debemos estar más unidos que nunca y defender los derechos que tanto nos ha costado conquistar. Saludos compañeros

Anotado por: Manuel Piñero | 16/03/11

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