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28/01/11
Formación: es fundamental no perder el rumbo
Por Silvia Ramos González
Secretaria de Política de Formación, Empleo y Juventud de MCA-UGT

Los datos de empleo que hoy nos ofrece la Encuesta de Población Activa (EPA) constatan que sigue sin crearse empleo, que no aumentan los contratos indefinidos y que continúa incrementándose la temporalidad del empleo. Lejos de ser esperanzadores, los datos refuerzan nuestra consideración de que es necesario revertir la reforma laboral y cambiar el rumbo de la política económica, de tal forma que se vuelva a priorizar la recuperación económica, el empleo y el Estado de Bienestar en nuestro país. Como hemos venido argumentando durante meses, las políticas llevadas a cabo en los últimos tiempos, comenzando por la Reforma Laboral, no sólo no sintonizan bien con la proclamada vocación de cambiar el sistema productivo, sino que, por el contario, son en algunos casos muy contradictorias con dicho objetivo.
La obsesión por recortar derechos en las reformas laborales hace olvidar a sus impulsores que hay cuestiones que lastran de verdad nuestra economía: la escasa capitalización de nuestras empresas; la deficiente modernización en los procesos productivos; la poca innovación; en definitiva, la ausencia de una auténtica política industrial y, el propio carácter precario de nuestro mercado de trabajo es lo que determina en buena medida la insuficiente formación de nuestros trabajadores.
Por eso no vamos a dejar de insistir en que recortar en Formación, en gastos sociales, en infraestructuras o en I+D+i en una situación de crisis como la actual es una barbaridad. La formación es esencial para dirigir nuestro modelo productivo hacia esa meta, y deseamos que la nueva actitud de negociación que se abre, recupere en serio la necesidad de poner efectivamente las bases de un nuevo modelo de crecimiento económico.
Ahora que el diálogo social parece volver a tener el protagonismo que siempre hemos defendido –y esperemos que el principio de acuerdo al que hemos llegado nos conduzca a buen puerto– , necesitamos que nuestros gobernantes y nuestros interlocutores empresariales recuperen el enfoque que proponemos. Es esencial colocar el cambio del modelo productivo y el tipo de sociedad a la que aspiramos en el centro del debate. Y eso implica conseguir un diagnóstico compartido que sitúe el desarrollo del capital humano, la apuesta por la innovación y el desarrollo sostenible en el horizonte. Es fundamental apostar por un modelo de empresa que crea en el empleo de calidad y en relaciones laborales concertadas y cooperativas.
La precariedad y la inestabilidad laboral no benefician el crecimiento de la productividad. El crecimiento del conocimiento que se necesita para una economía de nuevo tipo basada en la innovación y en estrategias a largo plazo que supongan aumento de valor añadido requiere estabilidad en las relaciones laborales y debe estimular la implicación del trabajador. Lo que hay que incentivar son modelos laborales que promuevan la confianza, la seguridad en el empleo y la formación. Y esos modelos laborales requieren de sindicatos fuertes, con implantación y participación en el seno de las empresas.
En una propuesta de cambio serio del modelo actual es prioritario actuar sobre el complejo de formación profesional-cualificación-organización del trabajo. Cuando se habla de que existe un diferencial negativo en la educación de la fuerza de trabajo en España en relación con los países europeos más avanzados industrialmente se suele pasar por alto que la diferencia se encuentra sobre todo en la formación profesional. Diciéndolo de otro modo, en nuestro país se ha ignorado la importancia de la formación profesional. Y hay que decir que en ello han tenido la complicidad de un empresariado poco interesado en desarrollar una formación que a la larga podía traducirse en mayores salarios y en un modelo organizativo más democrático.
Dotar de suficientes recursos y de estrategia a la formación laboral en todas sus dimensiones (formación profesional reglada, formación continua de los trabajadores en las empresas, formación ocupacional de adultos) es, sin duda, una importante prioridad para fomentar la cualificación y, por tanto, la empleabilidad, tanto de trabajadores en paro, como de ocupados.
Tanto para afrontar la crisis como para preparar esa nueva dinámica económica es imprescindible fomentar la cualificación de todos los trabajadores y hay que hacerlo desde diversas instancias, dedicando los recursos necesarios. Hay que hacerlo en la negociación colectiva, introduciendo medidas que favorezcan la participación sindical en los procesos formativos y que vinculen el nivel formativo con el nivel de clasificación.
En primer lugar, la negociación colectiva debe permitir alcanzar los objetivos de formación mediante la definición de criterios, prioridades e iniciativas a desarrollar, en función de las necesidades de formación, muy especialmente en colectivos prioritarios, en particular, los de menor nivel de cualificación, para mejorar su empleabilidad.
Simultaneamente, las Administraciones –central y autonómicas– tienen un alto grado de responsabilidad para que los trabajadores que se vean abocados al paro puedan volver a emplearse. Y en lo que a nosotros respecta, no podemos olvidar que es fundamental que podamos seguir manteniendo el esfuerzo que hoy estamos realizando en algunos de nuestros ámbitos desde la Fundación Laboral de la Construcción y desde la Fundación del Metal , para lo que es necesario contar con los recursos económicos y humanos con los que hoy contamos.
14:02 Anotado en Actualidad, Política Social, Sindicato y Sociedad | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: formación, empleo |
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