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18/01/11
La Ley de Economía Sostenible, otra oportunidad perdida
Por Carlos Romero González Secretario de Política Sindical y Sectorial de MCA-UGT
La presunta intención del Gobierno de aceptar la propuesta de los sindicatos, UGT y CCOO, para alcanzar un Pacto Global que implique también a empresarios y a los principales partidos e incluya materias como la política industrial, no puede servir para olvidar la oportunidad perdida con la Ley de Economía Sostenible, que no es más que un conjunto de medidas inconexas e inútil para cambiar el modelo productivo porque no entraña una estrategia para la recuperación económica y, en consecuencia, impulsar la salida de la crisis.
El presidente del Gobierno la había anunciado solemnemente como una panacea para resolver todos los problemas: cambio de modelo productivo, reforma del sistema financiero, impulso y modernización del sector industrial, ... Bueno, pues nada de eso se está cumpliendo. Como si se tratara de un petardo de feria, la Ley de Economía Sostenible, que se anunciaba como el más ambicioso proyecto de la Legislatura, le ha estallado en las manos al Ejecutivo con mucho ruido y pocas nueces y ha quedado eclipsada por el estrepitoso fracaso, con revolcón parlamentario incluido, de la Ley Sinde.
Más que una Ley que recogiera todas las bondades anunciadas para resolver los graves problemas que agobian a España como consecuencia de la crisis, ha sido como las denostadas leyes de acompañamiento con las que Aznar arropaba los Presupuestos Generales del Estado para colar con ella todos los asuntos pendientes que guardaba en los cajones de los distintos ministros del Gobierno.
Con la Ley de Economía Sostenible, que más que una Ley es un compendio de iniciativas sin coherencia, el Gobierno está perdiendo otra oportunidad para afrontar la crisis y dar una respuesta global, creativa y, sobre todo, eficiente.
Se está perdiendo la ocasión para reactivar el conjunto de la economía, superar las deficiencias de nuestro tejido productivo y, con ello, reforzar las políticas sociales para garantizar la protección a los colectivos más desfavorecidos y el fortalecimiento de los sistemas públicos de empleo.
El Gobierno no está consiguiendo con ese esperpento de Ley impulsar y modernizar el sector industrial como base en la que debería sustentarse un nuevo modelo económico que contribuya al crecimiento sostenido de la economía y el empleo, la competitividad y la productividad.
Tampoco puede decirse que con la Ley se consigan impulsar actividades productivas que generen empleos con alto valor añadido y con productividad elevada para competir en los mercados internacionales a través de la innovación , la calidad, el diseño y el uso eficiente de los recursos.
Pero además Plan Integral de Política Industrial (PIN2020) aprobado por el Gobierno e incluido en la memoria que analizaba el impacto de esta Ley pretendidamente de economía sostenible, no ha surgido del Diálogo Social, no da respuesta a los objetivos estratégicos que establece, ni se alinea con la Política Industrial Europea.
El desenlace del necesario Pacto Global, impulsado por nuestro Secretario General, Cándido Méndez, debe permitir una nueva formulación de la Política Industrial, con desarrollo sectorial, que sea capaz de ganar en competitividad respetando los derechos sociales y que articule instrumentos de apoyo a los sectores industriales sobre la base del conocimiento adquirido a través de los Observatorios Industriales, como auténticos foros de Diálogo Social Sectorial.
11:22 Anotado en Actualidad, Política Económica | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: romero, pacto global, economía sostenible, gobierno, competitividad, productividad, política industrial |
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