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05/01/11

En defensa del contrato relevo

carlos romero.jpgPor Carlos Romero González

 Secretario de Política Sindical y Sectorial de MCA-UGT

No hay que retrasar la edad de jubilación, hay que facilitar la entrada al mercado de trabajo de los jóvenes y, sobre todo, es necesario contar con herramientas que permitan afrontar los ajustes de plantilla con métodos socialmente asumibles.


Retrasar la edad legal de jubilación cuando no sólo es difícil encontrar empleo, sino incluso mantenerse en él y sobre todo, lo es a partir de determinadas edades, es una opción que revela muy poca sensibilidad social. La consecuencia real del aplazamiento legal hasta los 67 años de la edad obligatoria de jubilación no será otra que la de empobrecer sensiblemente el la pensión de jubilación de una gran parte de la población trabajadora.

La decisión de alargar la edad de jubilarse es sorprendente en un país que tiene más de 4 millones de parados, y es tanto más obscena cuando vemos que la tasa de empleo de los menores de 25 años es muy baja (29%) y la tasa de paro muy alta (40%). No hay pues que retrasar la edad de salida, sino adelantar la edad de entrada al trabajo de los jóvenes, una vez formados, para reducir dicha tasa de paro. Forzar la continuidad laboral de los mayores sólo dificultará esa orientación de estimular la conveniente inserción profesional de los jóvenes en un puesto de trabajo más cualificado, seguro y mejor remunerado.

Precisamente, uno de los mecanismos por el que han venido optando muchas empresas para afrontar sus situaciones de crisis y a la vez rejuvenecer sus plantillas ha sido la de acudir a la concertación de contratos de relevo, es decir una fórmula por la cual un trabajador sustituye, en el tiempo dejado vacante, a otro que reduce su jornada para acceder a una jubilación parcial.

La aplicación de ambas medidas –Jubilación Parcial y Contrato de Relevo- está haciendo mejorar los ratios productividad de las empresas que los aplican, al tiempo que permite incorporar trabajadores jóvenes a nuestros sectores industriales con criterios de sostenibilidad, ya que la fórmula no solo aumenta el porcentaje de cotizaciones sociales sino que además permite rescatar del desempleo a personas, generalmente bien formadas, que a través del Contrato de Relevo adquieren los conocimientos de la persona relevada.

Ni que decir tiene la importancia que empresarios y sindicatos damos a esta fórmula que nos está permitiendo hacer frente a la situación de crisis en muchos sectores del ámbito de nuestra Federación, como Siderometalurgia, Cerámica, Componentes de Automoción, Aeroespacial, Bienes de Equipo, Metalgráficas, Automoción, Aluminio, Línea Blanca, Material Ferroviario o Ascensores, por señalar sólo algunos ejemplos de aplicación de estas medidas.

Sin embargo, la amenaza con fecha –como muy tarde, el próximo 28 de enero– de una la reforma del Sistema de Pensiones, nos hace temer que se intente poner obstáculos e incluso hacer desaparecer dicho sistema de Jubilación Parcial y Contrato Relevo. En el mismo orden de cosas se sitúa la posibilidad de endurecimiento del acceso a la Jubilación anticipada, en procesos de reestructuración en empresas o sectores.

El futuro de nuestra industria no sólo requiere de instrumentos de Política Industrial: además del decepcionante Plan de Competitividad Industrial 2020 o de la anunciada Ley de Economía Sostenible, necesitamos de herramientas que, como la combinación del contrato de relevo y la jubilación anticipada, nos permitan encontrar soluciones socialmente asumibles ante la difícil situación a la que se tienen que enfrentar los trabajadores de nuestros sectores.

En definitiva, en un momento de fuertes ajustes de plantilla como el que estamos viviendo y en el que las recetas de Política Económica que se están aplicando no hacen sino limitar más la capacidad de creación de empleo de nuestra economía, es una muestra de insensibilidad y de miopía poner en peligro este tipo de alternativas con las que hoy contamos para afrontar los problemas de los trabajadores de muchas empresas en crisis.

Además, con la reforma del mercado laboral que facilita y abarata el despido, hay que preguntarse cuántos trabajadores van a conservar su empleo hasta los 67 años. Si la jubilación parcial desaparece y la crisis continúa, se frenaría este acceso al empleo cualificado de muchos jóvenes especialmente castigados por el paro y miles de trabajadores verán seriamente penalizada su pensión, ya que las empresas tienden a eliminar a los más antiguos. 

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Comentarios

Pocas reivindicaciones son más antiguas y más justas desde el movimiento sindical que el pretender tener acceso a una jubilación digna. Entendida como tal aquella que permite al trabajador pasar a un retiro merecidamente ganado, en unas condiciones económicas suficientes y a una edad razonable, tras décadas de trabajo. Sin embargo, en los últimos tiempos estamos asistiendo a la voladura de un edificio que costó construir no años, sino siglos de luchas obreras.

Lo más llamativo no son solo las propuestas gubernamentales sino las de los opinadores profesionales, que extrapolan su actividad laboral a la de todo el mundo del trabajo y que consideran que un puesto de trabajo es un despacho. Es cierto que la esperanza de vida ha aumentado, pero no sabemos si la nuestra. Las personas que hoy tienen más de 80 años conocieron todo tipo de penalidades, pero eso no garantiza que nuestra esperanza de vida sea comparable, o al menos no la de todos.

Hay estudios que reflejan con claridad en qué segmentos sociales se produce esta longevidad. Sin embargo, estos mismos estudios reflejan que la edad media de los trabajadores manuales se mantiene con pocas variaciones. Si a esto añadimos las diferencias de renta, concluiremos que el retraso de la edad de jubilación supone un trasvase de las rentas bajas hacia las rentas altas.

¿Es esto justo?.Hay que tener en cuenta mas variables. ¿A qué edad comienza a cotizar un trabajador no cualificado? ¿y un licenciado?. ¿No sería más justo introducir en el debate los años totales de cotización, como un vector más del cálculo?.

Los métodos de organización industrial actuales hacen que el rendimiento hombre/ tiempo/ producto se ajuste al máximo. Esto hace que el envejecimiento de estos trabajadores sea mas rápido, y que su calidad de vida actual y futura se deteriore antes. Con estas propuestas sobre el aumento de la edad de jubilación, no se van a producir los efectos deseados, al menos entre una gran parte de la clase trabajadora.

En primer lugar, ningún empresario va a firmar que no despedirá a ningún trabajador hasta los 67 años y no habrá una mayor permanencia en el puesto de trabajo. En segundo lugar, aumentará exponencialmente la tasa de absentismo, disminuirá la productividad y se bloqueará el acceso al mundo laboral de los jóvenes, cuyo desempleo ya dobla la media europea. Además, hay que tener en cuenta que la desaparición de los trabajadores mutualistas, es decir aquellos que cotizaron antes del año 67, están prontos a desaparecer. Y aún hay una tercera cuestión, qué hacemos con aquellos trabajadores que, sin tener condición de mutualista, comenzaron a trabajar con 14 o 15 años, una edad hoy ilegal, en pleno franquismo, y que nunca tuvieron oportunidades de formación y, por tanto, nunca tuvieron empleos bien remunerados ¿Los condenamos también a jubilarse a los 67?. Podrían totalizar hasta 53 años cotizados.

Como se ve, las generalizaciones son peligrosas, y lo que es peor, injustas.

Utilizar el eufemismo de los mercados para describir al capital y su voracidad sin límites, y rendirse a sus postulados, es como entregarse a un chantajista que no cejara hasta dejarnos exhaustos.

Secretario de Política Sindical MCA UGT-Aragón

Anotado por: jose | 09/01/11

Saludos para compartir la información con nosotros en www.elblogdemcaugt.com.

Anotado por: Comprar Deca Durabolin | 05/12/11

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