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23/11/10
La eficaz herramienta de la Negociación Colectiva
Por Carlos Romero González
Secretario de Política Sindical y Sectorial de MCA-UGT

Que la Reforma Laboral impuesta por el Gobierno debe revertirse es una necesidad cada vez mayor. En la Huelga General del 29 de septiembre, los trabajadores, convocados por UGT y CCOO, pusimos de manifiesto nuestro rechazo más absoluto y exigimos su rectificación, pero cada nuevo dato de evolución del mercado del trabajo (EPA y paro registrado) abundan en la ineficacia de la Reforma: no crea empleo y tampoco mejora el empleo existente ni la economía. En consecuencia hay que seguir presionando y negociar también.
El derecho a negociar nos corresponde pero quienes han roto el diálogo social son el Gobierno y la patronal. El dialogo social que reclamamos no puede ser un instrumento que utilice el Gobierno para legitimar políticas antisociales.
El objetivo central de la política que MCA-UGT reclama al Gobierno debe ser la creación de empleo y la recuperación de la actividad. Por otra parte, la recuperación del diálogo social debe servir para hacer desaparecer las partes más lesivas de la Reforma Laboral y reconducir las pretensiones que mantiene el Gobierno en la reforma de las pensiones.
En este contexto, para los años 2010 a 2012 la negociación colectiva debe ser un instrumento imprescindible para el mantenimiento y la recuperación del empleo, así como la reactivación económica, contribuyendo a ello mediante la determinación en los convenios colectivos de un crecimiento moderado de los salarios que garantice el poder adquisitivo a los trabajadores ante la evolución de los precios, mediante cláusulas de revisión salarial.
Pero 2010 aparece marcado por el precedente de los bloqueos e incumplimientos empresariales en la negociación colectiva, que ya fueron frecuentes en 2009 por un lado, pero también por la firma del Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) del 9 de febrero por otro. Este texto refrendaba para el periodo 2010-2012 la senda de los acuerdos con CEOE y CEPYME, para la orientación confederal del desarrollo de la autonomía colectiva. Sin embargo, la Reforma Laboral ya ha cambiado este principio y además faculta al Gobierno para definir los mecanismos de articulación de la negociación colectiva, previa consulta con las organizaciones empresariales y sindicales, en caso de ausencia de acuerdo.
A falta del desarrollo reglamentario necesario para una buena parte de las reformas introducidas, la negociación colectiva se revela como el instrumento adecuado para establecer las condiciones de trabajo y para definir los aspectos no previstos o ambiguos en la nueva regulación legal.
Por todo ello, la Negociación Colectiva 2011 deberá tener como referencia a trasladar a todos los ámbitos en que se desarrolle, las previsiones y el compromiso derivado del AENC es llevar a cabo, durante su vigencia, una política de crecimiento moderado de los salarios que permita el mantenimiento y recuperación del empleo, y que contribuya a la reactivación económica, a través de impulsar el consumo y la inversión.
Es decir, consolidar la negociación colectiva como una eficaz herramienta para buscar salidas a la crisis que no sean necesariamente lesivas para los trabajadores, al tiempo que permitan recuperar derechos y con ello consolidar el Estado de Bienestar social, gravemente amenazado por la crisis económica y las recetas neoliberales que, desde todos los terminales mediáticos del poder, nos recomiendan de manera machacona e insistente.
11:44 Anotado en Actualidad, Sindicato y Sociedad | Permalink | Comentarios (1) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: romero, reforma laboral, empleo, salarios, convenios colectivos |
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Comentarios
El futuro de la Negociación Colectiva como herramienta que sirva para asegurar la continuidad de nuestros puestos de trabajo y de la dignidad de nuestras condiciones de vida nos mantiene atentos a todas las noticias.
Las que más se oyen indican que estas aspiraciones se veran ligadas en un futuro próximo a nuestra productividad.
Mi comentario viene con el siguiente argumento:
Los trabajadores (en las empresas basadas en el enfoque empresarial mayoritario) no somos responsables más que de una pequeña parte de la productividad de nuestro puesto de trabajo, la parte que tiene que ver con nuestra capacitación para el puesto y nuestra actitud hacia el trabajo.
Aún así, la primera depende de los planes de formación de las empresas y de sus departamentos de selección de personal.
¿De qué depende entonces la productividad de los trabajadores?, en mi opinión de la orientación y selección del negocio que realiza la empresa y de su gestión, política de inversión en formación y en medios de producción (es decir, cómo lo lleva a la práctica).
Acabo con estas preguntas:
¿nos veremos obligados a defender, frente a los directivos que ahora aplican el ERE como herramienta de saneamiento y reorientación del negocio (y de aterrorizar al personal que queda de paso, por cierto), que necesitamos más dinero para comprar una barra de pan, y nos contestarán que no somos productivos?
¿Quien valorará si ellos están dando los pasos necesarios para que el potencial de sus trabajadores se traduzca en productos de calidad solicitados por el mercado?.
¿Podemos hacer algo los trabajadores de este país para influir en esta situación?
Anotado por: Javier Solano Mollà | 19/03/11
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