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16/09/10
Es políticamente indecente justificar que seamos los trabajadores quienes paguemos la crisis
Por Juan Carlos Barrero
Secretario Federal de MCA-UGT

La reforma laboral impulsada por el Gobierno y ya aprobada definitivamente en el Parlamento satisface a aquellos que se han empeñado en que los problemas de nuestra economía están en el mercado de trabajo, y en base a ello, nos la han impuesto, cuando todo el mundo sabe que ni los trabajadores tenemos la culpa de la crisis ni la reforma laboral va a hacernos salir de ella. La evolución del desempleo en agosto ha puesto de manifiesto que la reforma laboral para lo único que va servir es para reducir los derechos y las garantías de los trabajadores y trabajadoras aprovechando la crisis, y no para solucionar los graves problemas que persisten en nuestro mercado laboral.
Eso es especialmente cierto en el sector de la construcción, que ha sido sin duda el más duramente golpeado por la crisis económica en términos de empleo y donde la extrema subcontratación siempre ha estado relacionada con los elevados niveles de accidentes y las desigualdades, y en el que esta Reforma Laboral genera un nuevo problema regulatorio, ya que no sólo contradice, sino que supone un ataque a la Ley de Subcontratación, al Convenio General de la Construcción, y a la Tarjeta Profesional de la Construcción (TPC).
Uno de los elementos más preocupantes de la reforma es que permite la entrada de las empresas de trabajo temporal en actividades a las que hasta ahora no tenían acceso por su elevado índice de peligrosidad. Aumentan las actividades en las que puede intervenir, por ejemplo, en sectores de riesgo como el de la construcción y estas empresas de trabajo temporal pueden convertirse vía convenios en intermediarios de la contratación laboral, y con ello, la degradación del sector.
Al daño que nos hace la Reforma Laboral a los trabajadores del sector de la construcción, hay que añadir los recortes que el Gobierno ha decidido en las inversiones que estaban previstas en Obra Pública. Como señalaba al principio de esta nota, la evolución del empleo deja muy claro que la reforma laboral aumentará la temporalidad y la precariedad y no contribuirá a la creación de empleo ni a la recuperación económica y por mucho que repitan lo contrario, la situación del mercado de trabajo no mejorará hasta que no haya un crecimiento económico suficiente y sostenido, algo que no se consigue en ningún caso con recortes del gasto social ni de inversión productiva.
Por eso nuestra Federación no ha dejado de reiterar que el Plan Extraordinario de Infraestructuras era un ejemplo a seguir por su carácter anticíclico y que este tipo de decisiones, junto a la Reforma Laboral y otros giros en las políticas económicas del Gobierno no hacen sino generar más desempleo y retrasar y endurecer socialmente la salida de la crisis.
El recorte inversor en obras de infraestructuras decidido por el Gobierno se cobrará más de 100.000 empleos en dos años, según los cálculos que venimos haciendo en el sector de la construcción.
Desde MCA-UGT hemos venido manifestando nuestro absoluto desacuerdo con estos recortes y su repercusión sobre el empleo y así lo hemos hecho en las reuniones mantenidas con responsables del Ministerio de Fomento.
La decisión del Gobierno es absolutamente contraria a lo que viene planteando la Federación, ya que el recorte de inversión en obra pública quiebra el efecto anticíclico del Plan Extraordinario de Infraestructuras, que considerábamos y seguimos estimando como un ejemplo a seguir en momentos de crisis.
En ese sentido, desde MCA-UGT no dejamos de reiterar la necesidad de impulsar un gran plan que favorezca la rehabilitación de viviendas como alternativa a la fuerte destrucción de empleo que sufre de modo muy especial nuestro sector, estableciendo un sistema de ayudas que además agilice su tramitación, lo que permitiría que aflorase buena parte de al economía sumergida que hoy se produce en esta actividad. Un ejemplo de la eficacia de estas medidas ya se produjo con el Plan E, que sirvió para frenar temporalmente la brutal sangría de empleo que viene sufriendo el sector de la construcción desde que estalló la crisis.
En resumen, lo que más nos duele es que el Gobierno socialista reniegue de las políticas que había venido defendiendo hasta hace unos meses y se haya plegado a a aceptar el viejo discurso de la necesidad de aplicar políticas de austeridad social, de recortes en la inversión y de empeoramiento de condiciones sociolaborales.
Estas medidas de austeridad no son equitativas ni justas. No van contra los causantes de la crisis, ni palian sus consecuencias ni regulan eficazmente los mercados de capitales. Es políticamente indecente justificar que seamos los trabajadores quienes paguemos la crisis y por eso hemos convocado una Huelga General el 29 de Septiembre. Una movilización que si es un éxito –y nosotros estamos trabajando muy seriamente para que los trabajadores conozcan las consecuencias de la reforma– debe hacer rectificar al Gobierno.
12:42 Anotado en Sindicato y Sociedad | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto | Tags: construcción, crisis, huelga general, 29-s, política económica, política social, juan carlos |
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