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10/04/09
¿Por qué no están funcionando las medidas de estímulo al crédito?
Por Carlos Romero
Secretario de Política Sindical de MCA-UGT
Desde que se inició la crisis, los bancos centrales y los gobiernos de muchos países han puesto miles de millones de euros a disposición de la banca en el intento de que ésta lleve a cabo la función que en teoría le corresponde: financiar a empresarios y consumidores. Eso es lo que está sucediendo también en España, pero el esfuerzo emprendido por el Gobierno no está logrando los objetivos deseados. Este debate también se produjo en el 40º Congreso de UGT, celebrado la semana pasada, ya que sigue sin aclararse cual es la aportación de la banca española a la salida de la crisis, y en que se invierten las inyecciones de dinero público, de recursos de todos los ciudadanos, y que no llegan a los destinatarios a los que están dirigidos, empresas y ciudadanos.
El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín, realizó, hace algunas semanas, unas declaraciones en las que asegura que las entidades financieras a las que representa se comprometen a "arrimar el hombro" para ayudar a superar la crisis económica, al tiempo que subraya el "enorme esfuerzo" que están realizando en la concesión de préstamos a familias y empresas, ya que son conscientes de que los bancos serían las "primeras víctimas" de cerrar el grifo del crédito.
Tales declaraciones nos parecerían una buena noticia –llevamos meses exigiendo que la banca ejerza el que debe ser su negocio esencial–, pero lamentamos que la credibilidad de esa declaración de intenciones del portavoz de la patronal bancaria queda absolutamente en entredicho cuando se revisa someramente su comportamiento durante los últimos meses.
Desde mediados del año 2008, el Gobierno ha puesto en marcha varios paquetes de medidas anticíclicas y uno de sus ejes fundamentales ha sido la creación de un fondo de 30 mil millones de euros, ampliables hasta 50 mil millones, para atender las necesidades de liquidez a corto plazo, y avales para colocar a menor coste sus emisiones de títulos a lo largo de este año por valor de 100 mil millones de euros.
Sin embargo, estos recursos públicos que han ido dirigidos a que los bancos reactiven la financiación de empresas y familias y acaben con la restricción crediticia en un país cuyas elevadas tasas de crecimiento de los últimos años se han sustentado sobre el sobreendeudamiento de esos agentes, no están logrando su objetivo. Así lo ha señalado estos días el propio Presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO), Aurelio Martínez, quien ha reconocido que algunas de las líneas de crédito puestas en marcha, como la que afecta a la moratoria hipotecaria, “necesitan más tiempo para dar resultados”, pero confían en que se conseguirán en cuanto las entidades financieras la promuevan.
Los bancos han acudido a las subastas, pero no están trasladando la liquidez a empresas y familias, y el crecimiento de los créditos ha caído del 20% al 9%. Los créditos del ICO tampoco están llegando a las empresas, porque la banca comercial no los gestiona alegando escasos márgenes de beneficio en su comercialización. Es decir, los bancos, en vez de facilitar créditos, están centrados en atesorar dinero por lo que pueda venir. El endurecimiento en la concesión de créditos derivado de esa incertidumbre se está traduciendo en retraimiento en el consumo, ralentización de la actividad económica y pérdida de empleo. El tejido empresarial español es mucho más sensible que el de otros países al parón en el crédito y es que precisamente en estas circunstancias es cuando se precisa que la banca ejerza su función; porque las dificultades de muchas de empresas aumentan y se multiplican las quiebras y el desempleo.
Por si todavía hubiese algún lector o lectora de este blog que tenga dudas sobre la naturaleza del negocio bancario, según el último número del boletín de Indicadores Económicos del Banco de España, los datos son claros: el Banco Central Europeo establece los tipos de interés oficiales en el 1,5%; el euribor, que es la media del tipo al que se prestan entre sí los bancos europeos sube al 1,9%; pero el tipo de interés al que los bancos prestan a sus clientes es el 5,95% o el 8,72% si se trata de "consumo y otros fines”. Y, por el contrario, retribuyen con el 2,2% a quienes depositan su dinero en el banco.
No estaría mal que los dirigentes de los bancos españoles explicaran cómo piensan “arrimar el hombro” si siguen sin repercutir sobre sus operaciones de activo el descenso de los tipos de interés legales. Así, la banca española cobra sus créditos al consumo un 43% más alto que en la media de la zona euro y, cuando se trata de descubiertos en cuenta corriente, los tipos de interés penalizadores llegan a niveles usurarios (superior al 20% para el caso de las sociedades no financieras y en franco contraste con los aplicados en los principales países europeos en donde se paga por el mismo concepto un poco más del 5%; mientras que en el caso de los particulares el tipo de interés penalizador es del 13% cuando la media en la zona euro es del 10%). De esta forma, para un crédito al consumo, los bancos están cobrando en estos momentos una tasa anual equivalente (TAE) superior al 11% cuando el Euribor se ha reducido por debajo del 2%.
En el caso de los préstamos hipotecarios, el diferencial que cobran los bancos por encima del Euribor también ha aumentado hasta niveles desconocidos hasta el momento, oscilando entre un 1,5% y un 2% por encima del tipo del interbancario. Las hipotecas revisadas en el mes de enero han supuesto un incremento de más del 0,5% cuando en ese momento el BCE había reducido sus tipos desde octubre.
Además, la tasa de crecimiento del crédito a empresas y familias se redujo en España durante 2008 en un 60% cuando la media de la reducción en la Eurozona, mucho más afectada por el fenómeno de las hipotecas basura, no llegó al 50%. Y en enero de 2009 la caída del crédito a los hogares con respecto a enero de 2008 fue de un 38%.
¿Es así como están arrimando el hombro nuestros bancos? Los números no engañan y tomando la diferencia entre el 31 de diciembre de 2007 y el mismo día de 2008, las condiciones de la financiación bancaria se han endurecido.
¿Qué hacer ante este “cuello de botella” del crédito? ¿Son conscientes los bancos del peligro que hoy amenaza a la economía española? ¿Suponen que si las cosas empeoran no les va a afectar?
La actual crisis económica está demostrando algo que en realidad ya sabíamos: la importancia que el crédito tiene en una economía moderna y los perniciosos efectos que pueden deducirse de un mal funcionamiento de las entidades financieras.
Si el sistema financiero español no puede o no quiere dar la respuesta que hoy necesita la pequeña y mediana empresa, tiene que decirlo... Y si reconoce que no puede, la nacionalización o la creación de una banca pública está dentro de las posibles decisiones que no habría que descartar. Y aunque a algunos les sorprenda, corren vientos en esa dirección en todo el mundo. Seguro que muchos añoran el papel que hoy podrían jugar Argentaria o el Banco de Crédito Industrial, pero, claro, entonces “lo moderno” era privatizar...
Además, es el propio sector financiero el que reclama la intervención estatal, aunque, eso sí, sus dirigentes se apresuran a proclamar que ésta sea transitoria y provisional. Es decir, los banqueros prentenden que el Estado les saque del atolladero, que limpie con dinero público la basura que han ido acumulando en sus balances y que luego les vuelva a dejar el negocio ya saneado en sus manos. Cantidades ingentes de fondos estatales están afluyendo a las entidades financieras en Europa y en Estados Unidos sin que el panorama se despeje y sin que, lo que es más grave, el crédito llegue a las empresas y a las familias. Incluso el propio Banco Central Europeo está dando la voz de alarma. ¿No habrá llegado el momento de emplear todos esos recursos en la constitución de una banca pública que nos libre de situaciones similares?
07:45 Anotado en Política Económica | Permalink | Comentarios (4) | Email esto | Tags: economía, crédito, banca pública, romero |
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Comentarios
Los bancos tienen que cumplir con su posición en la actividad económica y deben de volver a cumplir con su papel de prestar dinero en condiciones “comerciales” a los particulares y empresas para que estas recuperen la confianza y el pulso empresarial.
En el sector bancario veo varios problemas
-la falta de confianza entre los propios banco sobre su salud financiera que deriva en un interbancario con baja actividad. Esta situación la puede cambiar la inspeccion del Banco de España y aclarar al mercado los bancos que tiene problemas y la solucion que les da..
-la inyección de liquidez del banco de España a los bancos no es transparente en cuanto a su fin y también el BE debería garantizar que llegue directamente al cliente.
Por otro lado no veo necesaria una banca publica y sin embargo si veo necesario que las entidades locales puedan acceder con inmediatez a líneas de financiacion ,tambien finalistas, para que las entidades locales, autonómicas, organismos publicos etc paguen sus deudas con mas diligencia para que las empresas puedan mantener sus planes de negocio.
Quizas a corto plazo la solucion para las empresas no es ayudar a los bancos y si ayudar a las entidades publicas a que paguen sus deudas.
Anotado por: jcarbajo | 10/04/09
Banca pública seguimos teniendo, ¿o las cajas no son públicas? Y podemos ver que no son la solución y que se comportan como el resto de los bancos en casi todo y sobre todo en materia de crédito. Por eso no me parece la solución.
Pero no se puede admitir que el gobierno ponga en marcha medidas para sortear la crisis y que empresarios y ciudadanos puedan financiarse y los bancos no las transmitan porque no le sea rentable comercializarlas, mientras por otro lado coge los avales y el dinero público que les permite sanear sus balances.
Vamos, que el gobierno tiene que aprender de esta lección y crear los mecanismos que eviten que esta situación se reproduzca en el futuro.
Anotado por: Raúl García | 23/04/09
Complétamente de acuerdo con carbajo. Si era urgente ayudar a los bancos, más urgente era facilitar a las administraciones públicas y especialmente a los ayuntamientos fondos para pagar sus deudas con las empresas. La medida que acaba de tomar el gobierno llega tarde: muchas empresas y empleos ya se han quedado por el camino porque no tenían liquidez porque no les pagaban las administraciones y no podían descontar papel en los bancos o pedir créditos. Pero bueno, más vale tarde que nunca
Anotado por: tomás gonzález | 23/04/09
Pues yo creo que todos tenéis algo de razón. Pero seguro que si hubieramos tenido un banco público fuerte estatal, los bancos, por pura competencia, estarían hoy actuando de otra manera.
Anotado por: Pepe Toribio | 23/04/09
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